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viernes, 23 de noviembre de 2012

Palabras para adolescentes



En facebook hay un mensaje viral dedicado a "ésa juventud descarriada", cuya imagen encabeza este artículo y el cual traduzco a continuación:

El director John Tapene de la Universidad de Northland (Nueva Zelanda) ha ofrecido las siguientes palabras de un juez que regularmente se ocupa de la juventud ..... "Siempre escuchamos el llanto de los adolescentes '¿Qué podemos hacer, a dónde podemos ir?'... Mi respuesta es: 'Vete a casa, corta el césped, lava las ventanas, aprende a cocinar, construye una balsa, consigue un trabajo, visita a los enfermos, estudia tus lecciones, y después de que hayas terminado, lee un libro. Tu pueblo no te debe instalaciones recreativas y tus padres no esán obligados a proveerte de diversión. El mundo no te debe la vida, tú le debes algo al mundo. Le debes tu tiempo, energía y talento para que nadie esté en guerra, en la pobreza o enfermos y solos otra vez." En otras palabras, crecer, dejar de ser un bebé llorón, salir de tu mundo de sueños y covertirte en una columna vertebral, no en un hueso del deseo. Empieza a comportarte como una persona responsable. Tú eres importante y eres necesario. Es demasiado tarde para sentarse y esperar a que alguien haga algo algún día. Algún día, es ahora y ese alguien eres tú.

Estas palabras parecen ser universales, adaptables a cualquier país. Seguramente conocemos a alguien a quien estas palabras le son completamente apropiadas. No necesariamente un adolescente. Puede ser un adulto que creció como los adolescentes descritos en el artículo y que aún no se ha adaptado al mundo. También es justo mencionar que no todos los jóvenes son como los descritos y que hay muchos que bien pudieran ser modelos a seguir.

Si bien estoy de acuerdo con el punto de vista del autor lo cierto es que no es completamente culpa de la juventud.

Cada quien debe hacerse responsable y dejar de culpar a los demás de lo que les ocurre. Pensar que el mundo nos debe algo solo porque nacimos es una visión distorsionada de la realidad. Es una visión completamente egocentrista y egoísta. Es cierto que un niño no sobreviviría los primeros días sin la ayuda de sus padres pero esto no justifica que el niño viva permanentemente a la sombra de sus padres, cual si de un parásito se tratara. Las cosas fueran tan fácil si aprendiéramos desde pequeños que está bien que a veces nos ayuden y nos provean de cosas y que está igualmente bien que seamos nosotros los que ayudemos y proveamos. Que debe haber un equilibrio entre lo que recibimos y lo que damos. El tiempo de nuestra vida nos da para todo.

Esta educación que nos prepara para poder actuar en el mundo proviene innegablemente del hogar. Nos da las bases del comportamiento social y de la responsibilidad de las tareas asignadas a cada quien. Hace días vi un video de un niño de alrededor de dos años de edad que recogía la caca de su perrito. El papá le daba una servilleta y le pedía que recogiera la caca, todo en un ambiente de juego. El niño lo hacía, sin ningún tipo de asco, y luego la botaba en la basura y se veía feliz porque cumplía a cabalidad su misión. Desde pequeño lo enseñan a ser responsable de su perro. ¿Cuántas oportunidades para enseñar a nuestros hijos dejamos pasar porque creemos que están muy pequeños o que no es justo imponerle tal tarea? Educar a un niño es una labor de una importancia descomunal. Si lo hacemos bien, beneficiamos al niño, a nosotros y a la sociedad. Si lo hacemos mal, pues nada, dañamos a todo el mundo.

Para finalizar, en otro orden de ideas, me llamó la atención que el artículo habla de un director que cita las palabras de un juez. ¿Por qué esta referencia y no hablar directamente de las palabras del juez? Pues por la sencilla razón de que estas palabras datan de 1959. Así que no sólo es universal en términos de ubicación sino también en términos temporales. Resulta que este juez, Philip Gillian, era uno de los pocos que lidiaron con las personas que se criaron en los '40, con muchos hogares destruidos por la 2da guerra mundial y que no crecieron con la mejor educación lo que llevó a muchos a cometer actos criminales. Estas palabras publicadas en un periódico buscaban hacerlos reaccionar, que tomaran el destino en sus propias manos y mostrarles que tenían una opción pero que debían poner de su parte. Este artículo fue republicado en la página WEB de The Pierce County Tribune en el 2010 y de allí lo tomó el director.

Vale la pena que lean esta historia en el siguiente link:

http://www.therebelution.com/blog/2012/11/judge-gilliams-open-letter-to-teen-ager/

Que tengan un excelente fin de semana.

martes, 30 de octubre de 2012

Las palabras cansadas.

Ayer estuve registrando unos viejos papeles en mi habitación y encontré un material de un curso de lengua italiana que hice hace unos años. La finalidad de este curso era disfrutar mejor de un viaje que siempre quise hacer a la tierra de mi padre. Lo cierto es que no sólo cumplí mi objetivo de viajar y entenderme con los locales sino que también disfruté de mi etapa de estudiante del idioma. Allí conocí gente especial a quienes recuerdo con mucho cariño. Una de ellas fue la mia proffessoressa Rosa. Excelente pedagoga que, como muchas otras personas, ya emigró del país. En un exámen nos pidió que escribiéramos un pequeño cuento que quiero compartir con Uds.

Les coloco el original y la traducción. ¡Disculpen si aún hay faltas ortográficas!


Le parole stanche.

Un giorno, le parole decisero di fare lo sciopero. Erano stanche di essere usate senza coscenza, per parlare male della famiglia, degli amici e della gente di buona volontà. Anche le usavano como scuse per non capire alla gente:

- Ché mi dici? Non ti capisco niente! Mi sembra che stia parlando in cinese.

E allora, la cosa più straordinaria successe: la gente muoveva le labbra ma nessuna parola poteva essere ascoltata. Quando la gente apriva il giornale, le parole cadevano al piano rimanendo soltanto le foto e alcuna che altra parola che non se ne avevano reso conto, come "adormentata".

Ma la gente non fu più intelligente. Le parole decidono di finire lo sciopero. Non c'era differenza.

Se non fosse così non potresti leggere questo racconto, vero?


Las palabras cansadas.


Un día, las palabras decidieron hacer huelga. Estaban cansadas ​​de ser utilizadas sin conciencia, hablar mal de la familia, de los amigos y de las personas de buena voluntad. También las utilizaban como excusas por no entender a la gente:

- ¿Qué dices? ¡No te entiendo nada! Me parece que estuvieras hablando en chino.

Y luego, lo más sorprendente sucedió: la gente movía sus labios, pero las palabras no podían ser escuchadas. Cuando la gente abría el períodico, las palabras caían al suelo quedando tan sólo las fotos y una que otra palabra que no se había dado cuenta, como "adormecida".

Pero las personas no eran más inteligentes. Las palabras decidieron poner fin a la huelga. No hubo ninguna diferencia.

Si no fuera así no pudieran haber leído esta historia, ¿cierto?